lunes, 30 de noviembre de 2009
Aprendí que los amores eternos pueden terminar en una noche. Que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos. Que nunca conocemos a una persona de verdad. Que todavia no inventaron nada mejor que el abrazo de Mamá. Que el "nunca más" nunca se cumple. Y que el "para siempre", siempre termina.
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